NOICOS

13 mar. 2011

TE DIGO ADIÓS

Sentados en la azotea estaban  los dos mirando la ciudad. Era inicios de otoño, y de noche la brisa del  viento se sentía con mayor fuerza, él y ella estaban juntos, por última vez compartían ese momento. Fue ahí que entre el silencio él se animó a decir.
- ¿sabes? Creces al lado de una persona y crees que la conoces bien pero con el tiempo y las experiencias te das cuenta que no la conoces.
- es gracioso que tu pienses eso y lo digas.
- ¿por qué? Yo no fui el que cambió.
- ¿realmente lo crees?.
- te lo puedo asegurar – el miró al suelo y se quedó pensando unos segundos- bueno, quizás si tengas razón pero no cambie tanto- el silencio se apoderó de ellos dos al mismo tiempo, las ideas estaban en el aire, cualquiera podría haberlo dicho, pero fue ella la que habló primero.
- creo que esto tenía que pasar algún día, no íbamos a  ser niños siempre, todos  crecen, no somos como Peter Pan…
- tienes razón, pero es que de alguna forma pensé que íbamos a estar juntos para siempre.
- sí, juntos para siempre- la conversación se torno triste, los dos estaban ahí juntos mirándose y ligeramente dibujaban una sonrisa en sus labios, ambos sentían un nerviosismo, un vacio que enfrentaba la realidad. De pronto el volvió a decir:
- eso no pasara nunca.
- No, nunca.
- sabia que esto no duraría para siempre, por alguna razón intenté soñar con que si, y eso aunque era una fantasía me hacía muy feliz, por mucho tiempo fue mi razón de vivir – al escucharlo decir esas palabras ella agregó.
- nada dura para siempre, es difícil ver la realidad pero hay que vivir en ella- él se acercó y le besó la frente ella lo miró con ternura. El se acercó y la abrazó muy fuerte la tomó por las manos y le dió un beso, no era uno más, llevaba en ese beso recuerdos, experiencias, alegrias, llantos,  quizás era el último, el de la despedida pero fue el más profundo entre los dos, ella se dejó besar mientras sus ojos derramaban lágrimas y juntos pasaron la noche haciendo el amor y dando rienda suelta a sus más grandes deseos,  a lo que alguna vez fue lo más importante. Al cabo de unas horas echados en una alfombra y tapados  por una colcha que habían encontrado colgada él le acarició suavemente el rostro y le dijo
- ¿sientes lo que llevo en mi pecho?
- que cosa
- esas ganas locas de amarte, es tan fuerte.
- creo que sí.
- Que ironía, tendré el mundo a mi disposición pero no te tendré a ti,  es solo cuestión que me adapte a esto, lo siento.
- sí, bueno, lo mismo pienso solo que no lo digo, no me es tan fácil expresarlo como tú.
- no te preocupes no debes decir nada, no te sientas comprometida, yo sé lo que piensas y sientes y no necesariamente tienes que decírmelo.
- quizás algún día nos encontremos en el futuro, no hay que perder la fe.
- sabes bien que eso no ocurrirá, el final de nosotros juntos acaba aquí, pero nuestros sentimientos serán eternos, no necesito de tí físicamente para saber que te amaré toda la vida...
Hubo una vez unos niños que se conocieron de forma casual, se enamoraron y  juntos crecieron creando un mundo paralelo en el que los dos eran felices, lo pintaron de cosas bellas y crearon un nuevo lenguaje de amor. El no era buen mozo pero era tierno, ella más que por su belleza física resaltaba por su inteligencia y bondad. Cada cosa que pasaron juntos fue, es y será la mejor historia de sus vidas y así por muchos años llevaran en su corazón el recuerdo de haberse amado alguna vez… esos años maravillosos.



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