19 jun 2014

Mundos Paralelos

El andaba conversando con la Luna, le contaba de historias que inventaba en su mundo azul, solo a veces las estrellas cautivadas por su inocencia bajaban a escucharlo. Así entre espacios vacíos y hojas secas él se pasaba los días de invierno en Lima.

Ella vivía en un mundo hecho de crayolas, pretendía no ver más allá y era feliz  conversando con la noche. La música y el amor eran su fuente de inspiración al momento de componer sobre vida y sus ideales.

Y fue así que un día se conocieron, la coincidencia y la casualidad los vinculó y juntos no pararon de reír y soñar. Ella le puso color a todas las historias que el componía y cambió los finales tristes por confesiones tibias y honestas. Y el inventó más espacios para que así ella tenga libertad de crear y expresar sutilmente sus pensamientos al mundo.

Ahora ellos dos se buscan en sueños, él le besa las manos y “le quiere bonito”, luego se despide para ir a conversar con la noche una vez más. Ella sonríe y le regala una dulce mirada para que no la olvide, guarda en un cofre unas cuantas palabras y cuida que sean pocas, pues son de verdad.

Y así pasaron a ser compañeros de sueños y hasta hoy no paran de llamarse con el alma cuando se extrañan, y siguen caminando solos en el mundo pero juntos se vuelven a reinventar.


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