Escribo porque así respiro el mundo, para recordar lo que no
necesito olvidar. Es mi máquina del tiempo para volver a lugares y abrazar
personas. Es mi forma de amar sin invadir, de habitar el silencio y aprender a
escucharlo.
Todo es inspiración: la música que descubro, el atardecer
que me conmueve, la risa de dos personas y la historia que imagino para
entender su felicidad. Transformo lo cotidiano en un algo vivo; así proceso lo
que siento y lo rescato del olvido.
Escribo en el recuerdo y en la espera, cuando algo se rompe
y no sé cómo seguir. Cuando imagino que ese amor nunca se fue… y tal vez ni
siquiera ha llegado.
Porque tengo una conexión con lo que pasa desapercibido: con
los detalles que otros no ven u olvidan, pero que a mí me llaman y me hablan
bajito.
Ese soy yo: el que ve la vida como un relato y a quienes lo
rodean como personas que brillan. El que no escribe para ser eterno, sino para
recordarse que está vivo.
Escribo porque así respiro el mundo, para recordar lo que no
necesito olvidar. Es mi máquina del tiempo para volver a lugares y abrazar
personas. Es mi forma de amar sin invadir, de habitar el silencio y aprender a
escucharlo.
Todo es inspiración: la música que descubro, el atardecer
que me conmueve, la risa de dos personas y la historia que imagino para
entender su felicidad. Transformo lo cotidiano en un algo vivo; así proceso lo
que siento y lo rescato del olvido.
Escribo en el recuerdo y en la espera, cuando algo se rompe
y no sé cómo seguir. Cuando imagino que ese amor nunca se fue… y tal vez ni
siquiera ha llegado.
Porque tengo una conexión con lo que pasa desapercibido: con
los detalles que otros no ven u olvidan, pero que a mí me llaman y me hablan
bajito.
Ese soy yo: el que ve la vida como un relato y a quienes lo
rodean como personas que brillan. El que no escribe para ser eterno, sino para
recordarse que está vivo.

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