Paranoias Literarias
¡Tengo la necesidad de escribir! Bien o mal, no lo sé… En este blog no encontrarás nada diferente a otros. Esta es mi casa emocional: aquí habitan palabras olvidadas, amores que ladran, nostalgias familiares y, sobre todo, muchas despedidas. En este espacio, lo que alguna vez fui sigue escribiéndose; es mi refugio para ordenar lo que siento y recordar eso que siempre me desborda. Este blog expresa mi mundo, ese que no quiero, con los años, tener que decir: ¡Se me fue!
25 abr 2026
Aunque sea solo un rato
16 abr 2026
Intenciones
Cómo enamorarse de algo que se esconde,
cómo amar lo que no se quiere poseer,
cómo explicarle al cuerpo
que ese temblor es alegría.
Me buscas con la mirada… pero la mía,
la mía no sabe quedarse.
¡Siempre eres tú!
La que vuelve,
la que exige quedarse,
una y otra vez,
resistiendo mis despedidas.
Estoy atrapado en un bucle
de intenciones que no rechazo
y del que no sé, todavía,
si este era el plan.
3 abr 2026
Hay algo
en eso que pasa cuando coincidimos,
en la manera en que disfrazamos esta sintonía,
para no asustarnos
con el peso de ponerle nombre.
No estoy fantaseando.
Ocupas un lugar en mis paranoias
y lo admito,
me gusta lo que provocas.
Estoy atrapado
y quisiera, esta vez,
no tener que escapar.
Lo peligroso no es que yo sienta esto.
Lo peligroso es que noto,
aunque todavía no te des cuenta,
cómo tu mirada sonríe
cuando estoy cerca
26 mar 2026
Melodías
Lleva la costumbre de anticipar
finales, despidiéndose antes de tiempo, acariciando lo que un día va
a extrañar. Y aun así, sigue buscando vínculos que lo desarmen, porque en
el fondo le gusta sentirse habitado por aquello que no puede controlar.
Ella
es reservada pero no distante.
Y casi sin darse cuenta,
siempre termina haciendo cosas demasiado grandes como si fueran pequeñas.
24 mar 2026
Mariposas
Me gusta gustarte
y que me guste.
No sé cómo nombrarlo,
no cabe en una palabra,
y no por eso
deja de ser real.
Me gustan las preguntas
que dejas.
La forma en que pides quedarte,
me agobias un poco, también,
y con todo eso me haces reír.
Me gusta la vibración,
la incertidumbre,
la falta de borde,
la belleza de esa mariposa
que no se deja atrapar.
No tengo que
resolverlo hoy;
prefiero seguir
en esta tensión luminosa
que me tiene atrapado
en una historia de la que quizás
nunca llegues a enterarte.
8 ene 2026
El espacio que inventé
Te veía cruzando,
todas las tardes,
todo el verano.
Buscando encontrarte entre la gente…
Y pasó: nuestros relojes por fin coincidieron.
Y la casualidad, ella, hizo su parte.
Fue un encuentro cruel y generoso:
sin prometer nada,
sin dejar que el instante se pierda.
La urgencia de quien todavía quiere,
aunque ya no tenga derecho.
intenté cuidarte otra vez:
una palabra limpia,
un deseo bueno,
una ocurrencia tierna
que ya no exige nada.
Por un momento
la vida nos devolvió
esa complicidad…
tu presencia se transformó en ausencia inmediata,
dejando el recuerdo de un hogar que ya no existe,
pero que todavía me persigue.
de una historia que me tiene atrapado
en un lugar sin tiempo,
mirando versiones de nosotros donde somos felices:
apoyándonos, cuidándonos, creciendo…
viviendo esa vida
que en esta no.
1 ene 2026
Un vacio bonito
Desde que te conocí
cargo con una sensación extraña,
y vuelvo a la escena de nuestro encuentro,
a revisar si fue el prólogo de una historia que inventé
o si realmente se dio por casualidad;
si fue un saludo o una despedida,
si para ti también fue algo más…
Hay algo que me inquieta de ti, lo reconozco,
con solo mirarte
haces ruido en mi mente.
No quiero huir,
porque el gusto no está en solo imaginarte,
también está en querer conocerte.
Debo confesar: esto que me pasa contigo
ya lo había escrito,
como hago con todo aquello que espero llegue,
como hago con todo aquello que me importa.
Ahora eres para mí:
una ausencia con nombre,
una presencia que no está,
un recuerdo que no duele,
un vacío bonito…
Qué raro:
sentir que algo existe
aunque no haya pasado.
Si estás leyendo esto
y sientes que es para ti,
quizás, solo quizás,
lo sea.
16 dic 2025
A la distancia
11 oct 2025
Habitando el silencio
He aprendido a vivir habitando el silencio:
en el abrazo de recuerdos y emociones,
la ausencia en ese espacio no asusta, no pesa.
Me acompaña y es cómplice de mis nostálgicas manías.
Es un refugio donde todo lo vivido resuena:
frases incompletas, suspiros lentos,
ideas que no llegan desde un tiempo concreto,
sino desde ese rincón en mí que
En ese espacio asoma también la soledad,
la cual habito con amor y no como castigo.
En un mundo que corre,
esta es mi forma de ser libre,
de cuidar mi sensibilidad.
Me gusta esta paz que no depende de nada,
este amor que no pide permiso para entrar,
esta intensidad que no busca poseer, sino conectar.
He aprendido a vivir habitando el silencio,
en el encuentro de un recuerdo, una persona y un adiós,
en la forma de volver en el tiempo
sin soltar el presente.
Sí, esta vida es mía.
La quiero así y me gusta.
20 abr 2025
Cuando escribo
Escribo porque así respiro el mundo, para recordar lo que no
necesito olvidar. Es mi máquina del tiempo para volver a lugares y abrazar
personas. Es mi forma de amar sin invadir, de habitar el silencio y aprender a
escucharlo.
Todo es inspiración: la música que descubro, el atardecer
que me conmueve, la risa de dos personas y la historia que imagino para
entender su felicidad. Transformo lo cotidiano en un algo vivo; así proceso lo
que siento y lo rescato del olvido.
Escribo en el recuerdo y en la espera, cuando algo se rompe
y no sé cómo seguir. Cuando imagino que ese amor nunca se fue… y tal vez ni
siquiera ha llegado.
Porque tengo una conexión con lo que pasa desapercibido: con
los detalles que otros no ven u olvidan, pero que a mí me llaman y me hablan
bajito.
Ese soy yo: el que ve la vida como un relato y a quienes lo
rodean como personas que brillan. El que no escribe para ser eterno, sino para
recordarse que está vivo.
Escribo porque así respiro el mundo, para recordar lo que no
necesito olvidar. Es mi máquina del tiempo para volver a lugares y abrazar
personas. Es mi forma de amar sin invadir, de habitar el silencio y aprender a
escucharlo.
Todo es inspiración: la música que descubro, el atardecer
que me conmueve, la risa de dos personas y la historia que imagino para
entender su felicidad. Transformo lo cotidiano en un algo vivo; así proceso lo
que siento y lo rescato del olvido.
Escribo en el recuerdo y en la espera, cuando algo se rompe
y no sé cómo seguir. Cuando imagino que ese amor nunca se fue… y tal vez ni
siquiera ha llegado.
Porque tengo una conexión con lo que pasa desapercibido: con
los detalles que otros no ven u olvidan, pero que a mí me llaman y me hablan
bajito.
Ese soy yo: el que ve la vida como un relato y a quienes lo
rodean como personas que brillan. El que no escribe para ser eterno, sino para
recordarse que está vivo.


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