“Él”
Él siente
demasiado y casi nunca de forma simple.
Se enamora por
accidente, pero elige de quién quedarse atrapado: una persona, una idea, una
mirada, una sensación que de pronto empieza a ocupar más espacio del que
debería. En su forma de amar hay algo particular: contempla más de lo que
actúa, imagina más de lo que dice. Y cuando algo le importa de verdad, en vez
de acercarse, a veces se aleja un poco para no perder el control.
Suele hacer
bromas cuando quiere llorar, cuando tiene que decir algo serio, cuando se
siente invadido o demasiado expuesto. El humor es la forma que aprendió para
hacer que las cosas no pesen tanto. Parece despreocupado, pero no lo es. Todo
lo vive con más intensidad de la que muestra.
Lleva consigo
la costumbre de anticipar finales, de despedirse antes de tiempo, de acariciar
lo que siente que un día va a extrañar, de mirar lo que ama con una pequeña
nostalgia incorporada. Y, sin embargo, sigue buscando vínculos que lo desarmen,
porque en el fondo le gusta sentirse habitado por las cosas que no puede
controlar.
_____________________________________________________________
“Ella”
Ella es
reservada, y aunque parece distante, no lo es.
No dice todo lo
que siente; a veces solo se le escapa en la insistencia, en la forma de mirar,
en cómo abraza los recuerdos, en la búsqueda de aquello que no quiere perder.
Ella observa, protege. Solo cuando algo le interesa de verdad, lo integra a su
paz, a su mundo, a su necesidad de querer, de estar.
No improvisa:
te elige. Se le nota en la sonrisa, en la forma de hacerte un lugar, incluso
cuando parece que no hay espacio, que no hay razón.
Y entonces, casi sin darse cuenta, ella
termina haciendo cosas demasiado grandes como si fueran pequeñas.
_____________________________________________________________
Entre los dos existe una alegría extraña que ninguna etiqueta parece
alcanzar.
Juntos son melodía: una
que no necesita resolverse para seguir sonando…







.jpg)