8 ene 2026

El espacio que inventé

 

Lo pensé muchas veces.
Te veía cruzando,
todas las tardes,
todo el verano.
Buscando encontrarte entre la gente…
Y pasó: nuestros relojes por fin coincidieron.
Y la casualidad, ella, hizo su parte.
 
Fue un encuentro cruel y generoso:
sin prometer nada,
sin dejar que el instante se pierda.
La urgencia de quien todavía quiere,
aunque ya no tenga derecho.
 
Y ahí, parados,
intenté cuidarte otra vez:
una palabra limpia,
un deseo bueno,
una ocurrencia tierna
que ya no exige nada.
 
Y sonreíste.
Por un momento
la vida nos devolvió
esa complicidad…
 
Después vino el golpe:
tu presencia se transformó en ausencia inmediata,
dejando el recuerdo de un hogar que ya no existe,
pero que todavía me persigue.
 
Ya no sé si soy el narrador o el fantasma
de una historia que me tiene atrapado
en un lugar sin tiempo,
mirando versiones de nosotros donde somos felices:
apoyándonos, cuidándonos, creciendo…
viviendo esa vida
que en esta no.


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