Me gusta gustarte
y que me guste.
No sé cómo nombrarlo,
no cabe en ninguna palabra
y no por eso
deja de ser real.
Me gustan las preguntas
que dejas en mí.
La forma en que pides quedarte,
me agobias un poco, también,
y con todo eso me haces reír.
Me gusta que no pueda ser,
en el sentido simple,
porque tal vez esto
no debe existir ni volverse real
tan solo debe quedarse
en el deseo de a veces querer
intentarlo.
Me gusta la vibración,
la incertidumbre,
la falta de borde,
la belleza de algo
que no se deja atrapar
fácilmente.
Quizás en otros mundos
las cosas sí pasan,
y ahí ya no ocultamos
lo que nuestras miradas
jugando siempre se confiesan.
No tengo que resolverlo
hoy;
prefiero seguir atrapado
en esta tensión luminosa
que me tiene escribiendo
una historia que quizás
al final es mejor que no pase.

No hay comentarios:
Publicar un comentario