Me gusta gustarte
y que me guste.
No sé cómo nombrarlo,
no cabe en una palabra,
y no por eso
deja de ser real.
Me gustan las preguntas
que dejas.
La forma en que pides quedarte,
me agobias un poco, también,
y con todo eso me haces reír.
Me gusta la vibración,
la incertidumbre,
la falta de borde,
la belleza de esa mariposa
que no se deja atrapar.
No tengo que
resolverlo hoy;
prefiero seguir
en esta tensión luminosa
que me tiene atrapado
en una historia de la que quizás
nunca llegues a enterarte.

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