Él siente demasiado y casi nunca de forma simple
Se enamora por accidente, pero elige de quién quedarse atrapado: una mirada,
una persona, una idea, una sensación que empieza a ocupar más espacio
del que debería. Contempla más de lo que actúa, imagina más de lo que dice. Y
cuando algo le importa de verdad, en vez de acercarse, a veces se aleja para no
perder el control.
Lleva la costumbre de anticipar
finales, despidiéndose antes de tiempo, acariciando lo que un día va
a extrañar. Y aun así, sigue buscando vínculos que lo desarmen, porque en
el fondo le gusta sentirse habitado por aquello que no puede controlar.
Ella
es reservada pero no distante.
No dice todo lo que siente; a veces se le escapa en la insistencia, en cómo
abraza los recuerdos, en la búsqueda de aquello que no quiere olvidar. Ella
observa, te elige. Y se nota en la forma de hacerte un lugar, incluso cuando
pareciera que no hay espacio, que no hay razón.
Y casi sin darse cuenta,
siempre termina haciendo cosas demasiado grandes como si fueran pequeñas.
Él
sobrepiensa.
Ella lo mira con curiosidad...
Sin buscarlo, han creado el espacio,
reconociendo en el otro algo familiar.
Ahora
él está mirándola.
Ella lo nota y sonríe.
Entre ellos existe una alegría extraña
y ninguna etiqueta parece alcanzar.
Juntos son melodía:
una que no quiere resolverse,
una que solo desea vibrar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario