y no es la conversación:
eres tú en el lenguaje,
la forma en que habitas las palabras,
la manera de preguntar y contar.
Te leo despacio
y lo disfruto.
Eres ese libro donde
uno, a veces,
quisiera quedarse un poco más.
Entre el gesto
y la risa,
más allá de lo que dejas ver
y de lo que apenas descubro,
algo en mí quiere acercarse
a cada una de tus ideas,
a esa inteligencia dulce
que sabe emocionarse cuando recuerda.
Es verdad:
esta vez
yo podría quedarme,
aunque apenas alcance,
aunque sea solo un rato.

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