Cómo enamorarse de algo que se esconde,
cómo amar lo que no se quiere poseer,
cómo explicarle al cuerpo
que ese temblor es alegría.
Me buscas con la mirada… pero la mía,
la mía no sabe quedarse.
¡Siempre
eres tú!
La que vuelve,
la que exige quedarse,
una y otra vez,
resistiendo mis despedidas.
Este no era
el plan.
Estoy atrapado en un bucle
de intenciones que no rechazo
y del que no sé, todavía,
si quiero escapar.
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