Estoy parado en el cruce de Javier Prado con Gregorio Escobedo, desconectado del ruido pero no de la ciudad. Y pasa otra vez. Cuando la hora y el lugar coinciden, Lima se convierte en una escena que existe y que invento.
Estoy aquí, intentando encontrarte: en otros rostros, en gente que no conozco, en un gesto o una señal. No te pienso pero a veces te busco. Como hoy. Como esta noche. En esos lugares y horas pequeñas donde mis ojos parecen tener memoria.

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