NOICOS

24 may. 2013

VOCES DEL MÁS ALLÁ...


¡Abrí los ojos! , me desperté al oír que alguien tocaba de forma muy violenta la puerta de mi cuarto. Vi mi reloj y recuerdo que eran aproximadamente las tres de la madrugada y fue justamente eso que me sorprendió mucho. Mientras recuperaba la lucidez  justo ahí los golpes se detuvieron, al querer levantarme sentí que  no podía mover los brazos ni las piernas, era como si alguien me estuviera cogiendo. La situación se complicó cuando oí sonidos extraños que provenían de la  ventana que estaba al lado derecho de mi cama, se podía escuchar como si arrastraran algo pesado por el patio que estaba en el primer piso, nunca dejaba la ventana abierta pero esa noche me dormí antes de cerrarla, oí que alguien apoyaba algo sobre la pared, intuí por los sonidos que hacia que se trataba de una  escalera, luego se escucharon los pasos de una persona subiendo, me empezó a desesperar la situación y a preocupar  de sobremanera el no poder moverme.
Grande fue mi sorpresa al ver entrar a una chica por la ventana, estaba vestida de negro, los labios muy rojos, tenía una tez pálida y la mirada fría. Entro me miró y me sonrió, yo esperé a que ella diga algo pero solo caminaba por toda la habitación mientras me miraba y sonreía lentamente. Tomó asiento a los pies de mi cama y mientras miraba la pared llena de posters que tengo,  me hablo, pero no movió los labios, oía su voz en mi mente que decía: “¿sientes el miedo?, relájate que no es tuyo, hay otros miedos en este lugar, vamos a acabar con ellos…” logré después de varios intentos mover mi brazo izquierdo, sentía que podía recobrar el otro si me calmaba y no me dejaba llevar por mi desesperación. Ella se volvió a parar se acercó a mi escritorio  cogió un cigarro y lo prendió sin dejar de sonreírme,  mientras se lo fumaba me miraba fijamente a los ojos, me sentía nervioso, quería levantarme pero no podía. Ella abrió el cajón de mi escritorio como si buscara algo, movió los papeles que habían dentro, agarró una foto, la miró le dio muchas vueltas, con la punta de sus dedos le dio tres golpes y se la guardo, se acercó muy lentamente y se puso encima mío, trataba de acariciar mi rostro pero no la dejaba y con la mano que tenia libre la empujaba, ella se molesto, me miró furiosa y cogiéndome de la cara fuertemente me dijo al oído: “¿quieres saber quién soy yo? He venido por alguien, pero no eres tu… no me tengas miedo” me sentí acorralado y una agonía invadió todo mi cuerpo, solo atine a mirarla fijamente a los ojos y rezar, ella se rió al comienzo pero de ahí se incomodo, solo recuerdo unas palabras mas de su parte antes que todo termine “nos veremos  pronto niño, antes que acabe el invierno...”
La habitación de mi cuarto estaba oscura, solo se podía escuchar un sonido muy bajo, era la computadora que había dejado prendida y estaba  en suspensión, tarde unos minutos en levantarme, quería saber si lo que había ocurrido fue un sueño o producto de mi imaginación, por las circunstancias parecía haber sido lo primero. Mire mi reloj nuevamente y noté que el tiempo no había pasado, eran las tres de la madrugada, fui a refrescarme y ahí se me vinieron a la mente imágenes de lo que había sucedido esa noche, al regresar decidí apagar de una vez la computadora, al acercarme a mi  escritorio noté que el cajón estaba abierto y en el cenicero había un cigarro a medio fumar… creo que mis paranoias tienen aspiraciones y deseos  que van mas allá de los límites de la imaginación, no pude dormir  mas esa noche y fue por esa razón que decidí escribirlo.

1 comentario:

  1. Guerra avisada

    A medianoche, oigo que algo araña una de las puertas de mi casa. Me levanto de la cama, cojo el palo de escoba, presto atención. Ahí está de nuevo. Me pongo los zapatos, atravieso el corredor, llego a la puerta del jardín, pego la oreja a ella. Un débil gemido se cuela por las rendijas. Apoyo un hombro sobre la puerta y abro con cuidado, para evitar que se me echen encima empujándola. A la altura de mis rodillas, aparece un par de ojos, borrosos por la oscuridad, que me piden permiso para entrar. Dejo que mi perro pase, pero de todas maneras trato de ver hacia fuera, asomándome por la orilla. No hay nada. Nunca hay.

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